La octogenaria italiana Tatiana Bucci, que llegó a Auschwitz con sólo seis años y sobrevivió junto a su hermana menor, conmovió este martes al Parlamento Europeo con el testimonio de su paso por el campo de concentración, del que recuerda que los nazis sólo querían arrebatarles “toda la dignidad».

A sus 88 años, Bucci compareció ante un hemiciclo lleno por el Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto y narró sus primeros años de vida en Italia junto a sus padres, su hermana, su tía, su primo Sergio y su abuela.

Bucci explicó que tenía sólo seis años cuando una denuncia provocó la deportación de su familia a Auschwitz en 1944; su abuela y tía fueron asesinadas esa misma noche, mientras que ella se salvó junto a su hermana porque las confundieron con gemelas, una de las obsesiones del médico nazi Josef Mengele.

Fueron tatuadas y separadas de su madre nada más llegar al campo; la anciana recuerda aún el número asignado a su madre, el 73482. “Querían que perdiéramos toda la dignidad”, rememora.

La octogenaria italiana Tatiana Bucci, que llegó a Auschwitz con sólo seis años y sobrevivió junto a su hermana menor, conmovió este martes al Parlamento Europeo con el testimonio de su paso por el campo de concentración

Del campo, Bucci tiene más vívidos los recuerdos del frío que del hambre; explicó cómo jugaban entre los esqueletos junto a su primo Sergio o cómo una guardiana del campo se apiadaba de las dos niñas y les daba ropa de abrigo y comida para ayudarles a sobrevivir.

“Un día nos llevó aparte y nos dijo que al día siguiente nos iban a juntar a todos los niños y nos iban a preguntar si queríamos ir con nuestra madre. Y que teníamos que negarnos”, dijo. Aunque las niñas transmitieron el mensaje a su primo Sergio, el pequeño fue trasladado a otro campo de concentración cerca de Hamburgo, donde el médico nazi Kurt Heissmeyer practicaba experimentos con la bacteria de la tuberculosis. El pequeño murió meses después.

Bucci explicó que sólo conocieron el destino de su primo años después de la guerra gracias a la investigación de un joven periodista alemán. “Fue en ese momento cuando pude empezar a diferenciar entre nazis y alemanes”, reconoció.

Las niñas aguantaron hasta la liberación de Auschwitz por parte del Ejército Rojo y fueron trasladadas a Checoslovaquia antes de recalar finalmente en Inglaterra, donde lograron reencontrarse con sus padres a finales de 1946.

“Lo primero que hicimos al llegar a aquella casa… fue entrar a una habitación llena de juguetes. Entendí inmediatamente que… podía soltar la mano de mi hermana… Al llegar a la casa, entendí que podía recuperar la infancia que había perdido en Birkenau”, explicó.

El 5 de diciembre de 1946, aniversario de boda de sus padres, regresaron a casa con su madre, que logró sobrevivir a Auschwitz, y su padre, un marino prisionero de guerra en Sudáfrica.

Con los años, Bucci reconoce lo extraordinario de su historia y su deseo es que “todos los niños del mundo” tengan la vida que ella tuvo después de la guerra. “Que puedan envejecer como yo”, pidió.

Por su parte, la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, advirtió que el “capítulo más oscuro de la historia de la humanidad”, con más de seis millones de judíos asesinados, “no vino de la noche a la mañana”.

EP Plenary session – International Holocaust Remembrance Day

“Sucedió paso a paso, ley a ley, tren a tren. Se eliminaron derechos, las vidas fueron reducidas a números y el silencio permitió que la maldad se expandiera sin control”, advirtió Metsola.

“Depende de nosotros hacer frente al odio dondequiera que aparezca… El recuerdo no es pasivo. Nos impone una responsabilidad a todos. Si queremos que ‘Nunca más’ signifique algo, debe guiar las decisiones que tomamos hoy”, urgió.

Para acompañar la ceremonia, la cantante israelí Noa interpretó “Beautiful That Way”, y la soprano Miriam Fußeder cantó la versión que Maurice Ravel hizo del “Kaddish”, acompañada por el chelista Luca Peverini.

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