
Sorprendió a muchos la elección de Alex Rodríguez al Salón de La Fama del Deporte Dominicano.La realidad es que pocos lo esperaban.
De hecho, la noticia ha traído como resultado opiniones divididas no sólo entre la crónica deportiva, sino también entre fanáticos criollos.
Unos opinan que quizás no fue tan acertada su elección por el hecho de que no hizo mucha vida dentro del béisbol doméstico, ya que su participación con los Leones del Escogido, equipo al que perteneció, fue relativamente efímera en razón de que sólo jugó una temporada – en 1994- .
Es oportuno señalar que en aquella ocasión, quien luego llegaría a ser una superestrella -para entonces un prometedor novato de los Marineros de Seattle-, participó en 26 partidos y agotó 80 turnos, en los que conectó 14 hits, todos sencillos, recibió siete bases por bolas, 19 ponches, dos remolcadas y su promedio al bate fue de .171.
Además, quienes critican su elección estiman que el hecho de verse envuelto en problemas de esteroides de manera reincidente también es una mancha por lo que no aprueban la misma, debido a que los inmortales deben ser ejemplos a seguir dentro y fuera del terreno de juego.
Igualmente argumentan que nunca jugó en representación del país en el Clásico Mundial de Béisbol.
A favor…
Sin embargo, otros estiman que es correcta su exaltación y que un jugador de la jerarquía de Alex de algún modo prestigia el Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano.
En ese contexto, plantean que su elección de ninguna manera está fundamentada en lo que pudo haber hecho en la pelota dominicana, sino en la brillante carrera que desarrolló en las Grandes Ligas, en la que se convirtió en una de las figuras de origen latino más influyentes en el mundo beisbolero.
Sus defensores señalan ,asimismo, el orgullo que siempre ha enarbolado de tener orígenes dominicanos y de sus padres nacidos en suelo quisqueyano, a lo que también se une la conexión especial que ha tenido con el país a lo largo de su existencia, aún cuando era todo un referente del béisbol mayoritario. Inclusive aducen que Alex tiene inversiones en República Dominicana.
Así, pues, cada sector tiene su opinión al respecto. No obstante, la elección ya es un hecho y se supone que no hay marcha atrás en ese sentido.
Su exaltación se une a la que ya recibió hace un tiempo al Salón de la Fama del Béisbol Latino. Se trata de dos distinciones que de algún modo u otro le suman a su estelar trayectoria en las Mayores.
De hecho, la crítica estima que Alex tiene los números y méritos más que suficientes para ser exaltado al Salón de la Fama de Cooperstown. En ese orden, hay que recordar que, entre muchos otros logros, durante 22 temporadas en las Grandes Ligas, hilvanó 3,115 imparables, 696 cuadrangulares, 2,086 carreras impulsadas y 2,021 anotadas, números que lo colocan entre los mejores jugadores de todos los tiempos.
La extraordinaria cantidad de jonrones lo mantienen en el quinto lugar histórico de las Grandes Ligas, una cifra a la que sólo un grupo exclusivo pudo llegar y la cual pone en evidencia el impacto ofensivo que tuvo a lo largo de su carrera.
Sin embargo, la mancha de los esteroides obstaculizan esa posibilidad y se considera que, de Major League Baseball –MLB- mantener la estricta política que ha mantenido hasta ahora en ese sentido, le será muy difícil a este superastro alcanzar este honor.
De ahí el que, bien podría servir esta exaltación, junto a la del Pabellón de la Fama del Béisbol Latino, como una especie de “consolación” a una de las trayectorias más ilustres de que se tenga recuerdo en las Grandes Ligas.PARA QUE LO APRENDAS O LO RECUERDES:Hoy se cumplen 10 años del fallecimiento del inmenso, Muhammad Ali, considerado –y quien suscribe comparte este criterio- el mejor peso pesado en la historia del boxeo. Ali, quien murió a los 74 años de edad, un 3 de junio del 2026, revolucionó el boxeo y su figura trascendió más allá del deporte, influyendo grandemente en lo político y social. Fue tres veces campeón mundial de los pesados, pero su grandeza no se detuvo sólo en sus logros estadísticos ni de campeonatos, sino también en su arte, su ciencia y su estilo único para su división, además de su firme lucha contra las desigualdades sociales, en favor de los de su raza y por la paz del mundo-en una ocasión se mencionó su nombre para ser nominado al Premio Nobel de la Paz-. Nadie como él. ¡Suena la campana! ¡Climmp!


























