SANTIAGO.– Salcedo FC convirtió el sueño en una página dorada del fútbol dominicano. En su primera temporada como club profesional, el conjunto de la provincia Hermanas Mirabal se coronó campeón de la Liga Dominicana de Fútbol 2025-2026, al resistir una dramática embestida de Cibao FC y quedarse con la serie final por marcador global de 3-2.

Fue una final de las que se cuentan por años. Más de 4,400 personas abarrotaron el estadio Cibao FC, en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, para presenciar una batalla vibrante, intensa y cargada de emociones, posiblemente la más impactante e histórica final del fútbol profesional dominicano.

Cibao FC ganó el partido de vuelta 2-1, pero Salcedo defendió la ventaja de 2-0 lograda en la ida y encontró, en el momento más angustiante de la noche, el gol que le entregó la gloria. Daniel Flores, cuando el reloj se consumía en el minuto 90, apareció como héroe celeste para marcar el tanto que silenció por segundos a la Bombonera naranja y desató la locura salcedense.

El partido comenzó con Cibao FC obligado a remontar. Los naranjas salieron a presionar desde los primeros minutos, decididos a vender caro su reinado. Salcedo, firme atrás y con Odalis Báez convertido en muralla, soportó las primeras llegadas de los locales y llevó el duelo al descanso con empate sin goles, resultado que mantenía viva su ventaja global.

El ambiente era de final grande. Las gradas estaban divididas entre el azul de Salcedo y el naranja de Cibao FC. Bengalas, humo, cánticos, barras bravas y una energía ensordecedora convirtieron el escenario en una fiesta total. El Prodigio puso el sabor típico al espectáculo, mientras la Copa esperaba dueño en una noche cargada de historia.

En el segundo tiempo, Cibao FC salió con aire renovado. Junior Scheldeur movió sus piezas y el campeón defensor comenzó a encerrar a Salcedo contra su arco. La recompensa llegmó al minuto 75, cuando Javier Roces, recién ingresado, tocó su primer balón y lo mandó al fondo de la red para el 1-0. El estadio explotó. La remontada comenzaba a tomar fora.

La tensión subió todavía más al minuto 88. Nicolás Cruz recuperó una pelota clave, Cesarín Ortiz sirvió con claridad y Rivaldo Correa, el goleador colombiano, apareció con olfato de área para firmar el 2-0. Con ese tanto, Cibao FC igualaba el global 2-2 y la final parecía encaminarse a tiempos extras. La casa naranja temblaba de emoción.

Pero Salcedo no había llegado hasta ahí para rendirse. Cuando todo parecía inclinarse hacia el campeón defensor, Daniel Flores volvió a escribir su nombre en una noche decisiva. El mismo jugador que había sido determinante en las semifinales ante Delfines apareció en el minuto 90 para marcar el 2-1 del partido y el 3-2 definitivo en el global.

El árbitro Randy Encarnación agregó ocho minutos, eternos para los fanáticos salcedenses y desesperantes para un Cibao FC que lo intentó hasta el último suspiro. Salcedo resistió con carácter, temple y corazón de campeón, hasta que el pitazo final confirmó una de las mayores hazañas en la historia reciente del deporte dominicano.

El triunfo tiene un valor enorme. Salcedo FC debutó esta temporada en la LDF, avanzó desde la serie regular, se metió en la Liguilla, escaló a semifinales, alcanzó la final y terminó destronando al club que había ganado cuatro títulos consecutivos y cinco coronas en total.

Cibao FC, campeón en 2018, 2021, 2022, 2023 y 2024, cayó con honor. Su reacción en la vuelta demostró la grandeza de un equipo acostumbrado a competir en escenarios de máxima presión. Pero esta vez la gloria cambió de manos.

Tras el partido, la Liga Dominicana de Fútbol realizó la ceremonia de premiación. Cibao FC recibió las medallas de plata y Salcedo FC las preseas doradas. Luego, Milton Ray Guevara, presidente de la LDF, entregó la Copa al capitán Carlos Rossell, quien la levantó emocionado y la dedicó a su hijo fallecido.

La provincia Hermanas Mirabal recibió más tarde a sus nuevos héroes con una caravana multitudinaria desde Santiago, celebrando una conquista que trasciende lo deportivo. Salcedo FC no solo ganó un campeonato: escribió una historia de fe, resistencia y grandeza.

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